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Tecnología

Un propelente es el gas que hace salir el producto del aerosol

Un propelente es el gas que hace salir el producto del aerosol

Un propelente es el gas a presión que empuja el producto fuera del envase de un aerosol y decide si sale como niebla fina, chorro, espuma o gel. Hay cuatro familias: hidrocarburos (propano, butano e isobutano), dimetil éter (DME), gases comprimidos (nitrógeno, CO₂ o aire) y gases fluorados. Se elige según la fórmula, el uso y la normativa.

Según la Federación Europea del Aerosol (FEA), el propelente supone entre el 5 % y el 90 % del contenido del envase. Puede ser un gas licuado, que además actúa como codisolvente de la fórmula, o un gas comprimido, que solo ocupa el espacio libre sobre el líquido.

¿Cómo se llama el gas de los aerosoles?

Se llama gas propelente, y no es uno solo. En la mayoría de los aerosoles actuales es una mezcla de hidrocarburos licuados; en los de base acuosa suele ser DME, y en los que no pueden ser inflamables, un gas comprimido o un gas fluorado. Las cuatro familias se comportan así:

Familia Gases Estado en el envase Inflamable
Hidrocarburos (GLP) Propano, butano, isobutano Licuado Sí
Éteres Dimetil éter (DME) Licuado Sí
Gases comprimidos Nitrógeno, CO₂, aire Gas No
Gases fluorados HFC, HFO-1234ze Licuado Depende del gas

El estado en el envase marca el comportamiento. Un gas licuado está en parte líquido y en parte vapor, y mientras quede líquido la presión se mantiene casi constante hasta vaciar la lata. Un gas comprimido pierde presión a medida que se consume el producto, y su pulverización suele ser más gruesa que la de un licuado.

¿Qué es el propelente hidrocarburo?

El propelente hidrocarburo es el gas licuado de petróleo (GLP): propano, butano e isobutano, solos o mezclados. Son los propelentes más usados en la industria del aerosol: incoloros, inodoros una vez purificados, inflamables y muy solubles en fórmulas de base oleosa o alcohólica.

Cada uno aporta una presión distinta. El propano da la más alta, el butano la más baja y el isobutano queda entre ambos, de modo que la presión de vapor se ajusta mezclándolos en distintas proporciones. Por eso casi ningún aerosol lleva un hidrocarburo puro.

El dimetil éter (DME) es el otro gran propelente licuado. Es parcialmente soluble en agua, lo que permite formular aerosoles de base acuosa, y tiene un calor de combustión más bajo que el de los hidrocarburos, aunque sigue siendo un gas inflamable.

💡 Criterio de formulador: cuando ningún gas cumple todos los requisitos, se recurre a mezclas. Combinar propano e isobutano en distintas proporciones es la vía habitual para lograr una presión intermedia sin perder solubilidad.

Las propiedades que deciden la elección

La elección del propelente se apoya en cinco parámetros técnicos que se evalúan a la vez, nunca uno solo:

Parámetro Qué determina
Presión de vapor La fuerza con la que sale el producto
Solubilidad La finura del spray y la estabilidad de la mezcla
Densidad Si el gas queda arriba o abajo en el envase
Inflamabilidad La clasificación de peligro del aerosol
Compatibilidad Que no reaccione con la fórmula ni con la lata

A esos parámetros se suman tres criterios de producto. El tipo de fórmula, acuosa u oleosa, descarta propelentes desde el principio; la forma de salida, niebla, espuma o gel, pide presiones distintas; y el mercado de destino fija qué gases son legales y cómo se etiqueta la inflamabilidad.

El coste también pesa: los gases fluorados de última generación son bastante más caros que los hidrocarburos. En la práctica, la mayoría de las fórmulas se resuelven con mezclas de hidrocarburos o con DME para las acuosas, y los gases fluorados quedan para los productos que deben ser no inflamables.

¿Por qué ya no se usan CFC?

Los clorofluorocarbonos (CFC) destruyen la capa de ozono. El Protocolo de Montreal de 1987 ordenó eliminarlos y la industria europea del aerosol dejó de usarlos de forma voluntaria en 1989, según la FEA. Sus sustitutos, los HFC, no dañan el ozono pero son potentes gases de efecto invernadero, y la Enmienda de Kigali al mismo protocolo obliga a reducirlos en todo el mundo.

En la Unión Europea manda el Reglamento (UE) 2024/573 sobre gases fluorados, que prohíbe comercializar estos aerosoles:

Producto Prohibido desde
Aerosoles decorativos con HFC de PCG 150 o más 4 de julio de 2009
Aerosoles técnicos con HFC de PCG 150 o más 1 de enero de 2018
Cuidado personal con gases fluorados 1 de enero de 2025
Aerosoles técnicos con gases fluorados 1 de enero de 2030

Los aerosoles técnicos quedan exentos cuando el gas fluorado es necesario para cumplir normas nacionales de seguridad o para aplicaciones médicas. La prohibición de 2030 alcanza también al HFO-1234ze, que el reglamento cuenta entre los gases fluorados de efecto invernadero aunque su potencial de calentamiento global sea de 1,37.

Hoy la industria del aerosol ha pasado sobre todo a gases propelentes licuados inflamables (hidrocarburos y dimetil éter) para los aerosoles generales, pero sigue usando gases propelentes fluorados en algunos aerosoles técnicos para formular productos no inflamables por razones de seguridad.

Federación Europea del Aerosol (FEA), F-gases Regulation · aerosol.org

El propelente entra al final del llenado

El propelente es lo último que entra en el aerosol. Primero se dosifica el concentrado en la lata vacía, después se engargola la válvula y, con el envase ya cerrado, llega la inyección del propelente, a presión y a través de la propia válvula. Un control de peso comprueba la dosis y cada unidad pasa por un baño de agua caliente a 50 °C que delata cualquier fuga antes de salir al mercado.

Ese orden explica por qué propelente, válvula y fórmula se deciden juntos: la válvula tiene que admitir el llenado del gas elegido y la fórmula tiene que convivir con él dentro de la lata durante toda su vida útil.

Ilerspray envasa con GLP, DME y CO₂, en latas de aluminio u hojalata de 50 a 750 ml. Si estás definiendo un producto y necesitas decidir qué propelente le conviene, en la página de fabricación de aerosoles a medida puedes ver formatos y capacidades y enviarnos tu proyecto para que nuestro laboratorio lo valore.

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